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Dilema del Prisionero

Resolviendo el “dilema del prisionero” que castiga a las comunidades pobres
Sortear el “dilema del prisionero” de consumo que castiga a las comunidades pobres, mediante el uso de una moneda local que permita usar el poder adquisitivo de forma inteligente, creando empleo e ingresos.

Las comunidades empobrecidas a menudo se ven atrapadas en una permanente depresión económica; pocas oportunidades de empleo, escasos ingresos y limitado poder adquisitivo para estimular emprendimientos, especializarse y organizar la producción. La gente utiliza su dinero fuera de la comunidad porque los productos y servicios son de mejor calidad.

Pretendamos que todo el mundo decidiera gastar el 90% de su ingreso localmente. Pronto, los emprendedores locales comenzarían a aumentar su producción y lograrían mayor especialización, mejorando así la oferta de productos y servicios. El dinero invertido localmente regresaría a los habitantes en la medida que comienza a circular internamente. Con el pasar del tiempo el resultado sería positivo, el dinero disponible para adquirir productos fuera de la comunidad no se vería disminuido, simplemente quedaría desplazado por el beneficio adicional ofrecido por la mayor oferta de productos y servicios locales.

Por otra parte, un solo individuo de la comunidad puede sacar ventaja cuando todo el mundo gasta el 90% de su dinero localmente, aprovechándose de los beneficios generados por la comunidad y comprando los productos externos con mayor poder adquisitivo. Esta opción personal genera el deseo en otros de hacer lo mismo, lo cual al final resulta en una no consumición de productos locales, provocando que el ingreso local disminuya nuevamente: una comunidad atrapada en el “dilema del prisionero”.

Al crear una unidad interna de intercambio, la comunidad puede sortear este “dilema del prisionero” recompensando a los consumidores que intercambian su dinero por esta unidad. Estas unidades de intercambio pueden ser solventadas a partir de la actividad económica adicional creada en la comunidad fruto de la preferencia de los consumidores por adquirir productos locales.
La creación de una red comunitaria de intercambio de bienes y servicios, hace de esta propuesta una realidad y la utilización de una plataforma tecnológica de intercambio, viabiliza su funcionamiento y facilita a la comunidad el acceso a la misma.