Inicio Conceptos Remesas

Remesas para el desarrollo

Las remesas enviadas por los trabajadores emigrantes tienen gran impacto en sus países de origen. Por una parte a nivel económico hay un beneficio inmediato, como ser el aumento del poder adquisitivo, por otra parte entran en peligro los valores culturales de la población receptora de las mismas que tiende a depender de este ingreso como medio de sustento, donde la remesa como sustento no tiene una base económica para el país creando una falsa sensación de economía próspera.
 
La idea planteada ayuda a los inmigrantes a hacer buen uso de su dinero generando mejores perspectivas a largo plazo.

  1. Depositan su dinero en una cuenta congelada de una cooperativa de crédito en el país de residencia. Mientras el dinero permanece en esta cuenta obtiene un interés normal y beneficia a la comunidad en la cual el inmigrante está viviendo.

  2. En el momento en que el dinero ingresa a la cooperativa de crédito el mismo monto se hace disponible en la región de origen como unidades de moneda complementaria en una cuenta de la familia del migrante. Las familias pueden gastar estas unidades de forma similar que el dinero convencional siempre y cuando lo utilicen en comercios que se hayan unido al circuito local de intercambio. A su vez estas empresas pueden transferir las unidades a otras compañías locales dentro del circuito. Cuando una empresa desea adquirir bienes o servicios fuera de la región o circuito, pueden convertir las unidades en dinero convencional. Por esta conversión se debe abonar una tasa de cambio a la administración de la red de intercambio. Esta medida busca estimular que los miembros de la red prefieran realizar transacciones localmente, promoviendo así el desarrollo de la economía local. Para convertir las unidades en dinero, se transfiere efectivo desde la cuenta de la cooperativa de crédito hacia la administración del circuito de intercambio.
Este método permite que las remesas favorezcan a los beneficiarios a la vez que estimula la adquisición de bienes locales incrementando así la actividad económica local.

El inmigrante que envía su dinero sabe que está apoyando el desarrollo de la economía de ambas comunidades; de donde proviene y donde reside. Mediante este sistema, paulatinamente va reduciendo la necesidad de enviar remesas en el futuro, a la vez que optimiza las oportunidades de trabajo para su familia e incluso para si mismo, en caso de desear regresar a su localidad de origen.